martes, 24 de junio de 2014

Ni diez años, ni diez días.

Si soy el mismo, te repites en cada mismo instante con el paso de un segundo. Un segundo. ¿''Si soy el mismo'' le dice un niño a diez años más?
No me lo vuelvas a preguntar, soy miope, no veo meses; sólo días.
-Sigues sin contarme por qué es mejor ahora.
-No es mejor: soy mejor.
Que tanto el niño del pasado y el hombre del futuro piensan en sus mañanas. Otra mentira. O quizás verdad, pero falsa. Piensan en sus mañanas y olvidan 'los' mañanas.
Mejor y peor, no lo defines tú, ni tu 'diez años más' (ya puestos). Parece que uno sólo puede valorarlo cuando no está en cada etapa. Pero para entonces,sí: ya es otro.
Entonces,¿cómo lo hago?
No lo haces, piensas en poder hacerlo.
Siempre los tiempos pasados fueron mejores, pero a veces ni siquiera fueron tiempos tuyos.
Una vida, dicen. Y yo llevo tantas ya...

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